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Emprendedores sociales para un mundo globalizado

Christian Seelos, Kate Ganly, Johanna Mair

 

Documento original: Social Entrepreneurs Directly Contribute to Global Development Goals

Año: 2005

Idioma: Inglés

Más de 2.000 millones de personas viven en una situación de extrema pobreza. ¿Qué hace el mundo al respecto? En la que fue la reunión más importante de jefes de Estado jamás convocada, Naciones Unidas aprobó en septiembre de 2000 la Declaración del Milenio, con la que la institución formalizaba el objetivo mundial de alcanzar el desarrollo sostenible para 2015. El acuerdo comprometía a los países -tanto ricos como pobres- a hacer todo lo que pudieran para erradicar la pobreza, promocionar la dignidad e igualdad de todos los seres humanos y abrazar la paz, la democracia y la sostenibilidad medioambiental.

La declaración definió ocho objetivos específicos para 2015, entre ellos la erradicación de la extrema pobreza y del hambre; la mejora de la educación, de la igualdad de sexos y de la salud maternal; la reducción de la mortalidad infantil; el fomento de la sostenibilidad medioambiental, y la creación de una asociación mundial para el desarrollo. Poco después de la reunión de 2000, organizaciones de todo el mundo lanzaron multitud de proyectos. Pero ¿están dando frutos? Un informe de 2004 asegura que muchos servicios de educación y salud están fallando porque la inversión pública no llega a los pobres o, si lo hace, es ineficaz.

Con financiación de la Academia Europea de Negocios en Sociedad (EABIS, en sus siglas en inglés), el profesor visitante e investigador Christian Seelos, la profesora de Dirección General del IESE Johanna Mair y su asistente de investigación Kate Ganly decidieron estudiar si los emprendedores sociales son capaces de contribuir directamente a los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas. Su documento "Social Entrepreneurs Directly Contribute to Global Development Goals" ("Los emprendedores sociales contribuyen directamente a los objetivos de desarrollo global"), se propone determinar si los emprendedores sociales pueden actuar a escala mundial y, lo que es más importante, en los países más pobres.

Para recabar datos, los autores recurrieron a la lista de "Destacados Emprendedores Sociales" de la Fundación Schwab, cuyos miembros son sometidos a un largo proceso de selección en el que se tienen en cuenta su innovación, ámbito y alcance, impacto social positivo, etc.

Tras estudiar detenidamente los modelos, productos y servicios de las 84 iniciativas emprendedoras sociales de la lista, los autores concluyen que -ciertamente- el 60% trabajan para mitigar la pobreza, la enfermedad y la mortalidad, y para mejorar la calidad de vida aumentando las capacidades y elecciones de las personas en los países más pobres cuando lo hacen en las peores condiciones.

"Podemos afirmar que los emprendedores sociales son capaces de dar con soluciones únicas en un contexto local y, por tanto, contribuir de manera más eficaz al desarrollo social, humano y económico. Los emprendedores sociales inventan modelos de provisión de servicios que dan respuesta a las necesidades más básicas de las personas; también cambian e institucionalizan el comportamiento, las normas y reglas que permiten a las comunidades y sociedades asignar recursos de manera más justa y formalizar los derechos del individuo", señalan los autores.

Algunas de las iniciativas sociales están ahondando aún más en los problemas de los países. Por ejemplo, en el subcontinente indio muchas adoptan una visión más global y, de este modo, abordan la pobreza haciendo frente a toda una serie de problemas que la causan. BRAC, in Bangladesh, es seguramente uno de los mejores ejemplos de esta visión más amplia. Aspira a movilizar el potencial latente de los pobres para salir adelante y, para ello, fomenta la capacidad que tienen de organizarse por sí mismos mediante proyectos de microfinanzas, salud, educación y medio ambiente. Otra iniciativa que está logrando importantes avances en Nigeria, Zimbabue y Gambia en el ámbito de la provisión de servicios de salud es Riders for Health. Su actividad se centra en ayudar a los trabajadores sanitarios del África rural con una flota de motocicletas y otros vehículos. Ofrecen el mantenimiento de los vehículos y clases de conducir, de modo que los vehículos -y los pacientes- puedan sobrevivir a las condiciones más duras.

La conclusión de los autores es la siguiente: "Nuestros datos indican que los emprendedores sociales son socios potencialmente valiosos para las organizaciones multilaterales de desarrollo que luchan por alcanzar los objetivos de la Declaración del Milenio para 2015. Es más, los emprendedores sociales están creando recursos, en forma de capital social y humano y de bienes intangibles como confianza y credibilidad, que pueden colocarlos en una situación privilegiada para asociarse con grandes empresas en el desarrollo de nuevos mercados y nuevas ofertas de servicios y, de este modo, contribuir directamente al desarrollo económico a gran escala".

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