Liderazgo y dirección de personas RSS

  Un día en la vida del director general 

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¿Qué hace un directivo en su día a día? ¿Cómo comienza su jornada? ¿Cuándo acaba? ¿Existe un estilo de dirección ideal? Los profesores Jaume Llopis y Joan Enric Ricart y el candidato a doctoral David Pastoriza responden a estas preguntas en el libro "Yo dirijo: La dirección del siglo XXI según sus protagonistas". Según los autores, definir las características que distinguen a un buen directivo no es una tarea fácil, pues se puede ser un excelente directivo con un estilo de dirección concreto y también con otro totalmente opuesto. El propósito de este libro es, precisamente, arrojar luz sobre cuál debe ser el rol del alto directivo actual. Para ello, se han basado en las experiencias de 14 ejecutivos con una trayectoria profesional reconocida. El documento no pretende descubrir una fórmula mágica (por otro lado inexistente), sino adentrarse en la realidad del trabajo de un alto ejecutivo: lo que hace y cómo lo hace.

Aunque el libro tiene un marcado enfoque práctico, cuenta con una buena base teórica. El primer capítulo revisa brevemente los trabajos desarrollados por grandes pensadores del management como Peter Drucker, John Kotter o Sumantra Ghoshal. La segunda parte ofrece una recopilación de testimonios de 14 altos directivos de dilatada y exitosa trayectoria en empresas como IBM, Microsoft, Portaventura, Nestlé, Carrefour o Coca-Cola.

Estas experiencias se han extraído de un curso que ofrece el profesor Llopis en el MBA del IESE y de entrevistas en profundidad. En concreto, se han recogido las opiniones de Gabriel Masfurroll, presidente y consejero delegado de USP Hospitales; Amparo Moraleda, presidenta de IBM para España, Portugal, Turquía, Grecia e Israel; José Mª Pujol, presidente de Ficosa Internacional; Carlos Colomer, presidente y consejero delegado de The Colomer Group; Rosa Mª García, presidenta de Microsoft España; Mercedes de Pablo, directora general de PortAventura; Francisco Castañer, director general de recursos humanos y asuntos corporativos de Nestlé; Fernando Querejeta, presidente de IDOM; José Mª Folache, director general para Europa de Carrefour; Marcos de Quinto, presidente de Coca-Cola Iberia; Joaquín Agut, ex responsable del Comité Ejecutivo Corporativo de General Electric en Europa; Mar Raventós, presidenta de Codorniu; Carlos Martínez de Albornoz, director general corporativo de Unión FENOSA y Enric Crous, director general de DAMM. (La obra incluye un DVD con las intervenciones más significativas de algunos de estos ejecutivos y declaraciones de otros como Jeff Immelt, presidente y director ejecutivo de General Electric, y Peter Brabeck, ex presidente de Nestlé).

Estos ejecutivos explican en primera persona qué hacen, cómo piensan, cómo desarrollan su trabajo cotidiano y cuáles son sus principales preocupaciones. De sus testimonios se extraen distintos enfoques de la alta dirección y las distintas prioridades a tener en cuenta para dirigir en el siglo XXI. El objetivo, aclaran los propios autores, "no es juzgar ni poner ejemplos de la gestión adecuada o inadecuada, sino llegar a algunas conclusiones sobre las prioridades del directivo actual a través de la experiencia de algunos de los líderes más exitosos".

Valores y prioridades
No existen características que garanticen el éxito, pero las entrevistas demuestran que hay valores que comparten todos los ejecutivos, como la autoexigencia, el conocimiento, la honestidad, el servicio, el equilibrio personal o el saber gestionar conflictos. Según los autores, se puede afirmar que estos puntos contribuyen de forma favorable a la trayectoria profesional del director general.

Además, se observa que los directivos estudiados organizan su trabajo en torno a tres elementos: el futuro, el modelo de negocio y las personas. El modelo de dirección que se desprende de dichas prioridades deja atrás una concepción del directivo como un mero estratega que busca competir y apropiarse del valor generado por proveedores, clientes, sociedad, o incluso empleados. La sociedad y las personas ya no son vistas sólo como una fuente de la que extraer recursos para lograr objetivos económicos.

En primer lugar, el directivo debe tener una visión de futuro y saber comunicarla. Los protagonistas del libro coinciden en la preocupación por el futuro, que implícitamente supone el deseo de conocer bien el negocio, enfocarse al cliente, vigilar al competidor, anticipar el largo plazo... Según los autores, todo este trabajo será en vano si el directivo no hace un esfuerzo por comunicar su visión y lograr así comprometer a toda la organización con ese futuro.

La segunda clave es ser capaz de adecuar constantemente el modelo de negocio. Competir en el siglo XXI no es fácil, pues las ventajas competitivas de hoy dejan de ser ventajas competitivas mañana. Por ello resulta indispensable una adaptación constante. Existen diferentes formas de enfocar este proceso: apostar por la diferenciación para no caer en la guerra de precios, como han hecho Coca-cola o Codorniu; primar la calidad como valor fundamental, como Nestlé; orientarse hacia la innovación, como en el caso de IBM. Todo esto con el fin de asegurar que la empresa desarrolla el modelo de negocio que sustenta las ventajas competitivas necesarias para hacer frente al futuro de la organización.

Y, por último, el directivo ha de situar a las personas en el centro de la organización. Todas las empresas analizadas se caracterizan por un verdadero compromiso con sus trabajadores en términos de tiempo y esfuerzos que le dedican. Los directivos entrevistados se enfrentan continuamente a dos necesidades de capital humano: la de crear un equipo con potencial alrededor de ellos que les permita competir eficazmente ahora y en el futuro; y la de lograr desarrollar y conservar dicho equipo directivo. Todos ellos coinciden en destacar la importancia de la gestión del talento, de ser exigentes en la obtención de resultados y de saber delegar bien.

Además de estos tres principios, hay una tarea fundamental de integración que es única y exclusiva de la alta dirección y que no aparece en otros niveles directivos. Es lo que Rosa García, presidenta de Microsoft España, denomina "tarea de embajadora", y que los autores del libro prefieren llamar "estrategia institucional". No se trata de estrategia a nivel de negocio sino a nivel organizativo, e integra los principios y valores de la empresa, los propósitos institucionales y la filosofía de funcionamiento que configuran la organización. En definitiva, representa la base que soporta, integra y coordina los esfuerzos organizativos.

Artículo basado en:  Yo dirijo. La dirección del siglo XXI según sus protagonistas
Editorial:  Deusto
Año:  2007
Idioma:  Español